F. Banting: el hombre de la insulina

Banting

En 2021 se cumplirá un siglo del descubrimiento de la insulina, y quizá hemos escuchado sobre un tal Frederick Banting, pero lo que  muchos no han podido conocer a fondo son los curiosos hechos que rodean a este destacado hito de la historia en plena década de los años veinte.

 

En primer lugar, y como muchas de las historias pasadas, no está del todo claro si efectivamente fue únicamente Banting, o él junto con otros investigadores de la Universidad de Toronto (Canadá), entre ellos Charles Best, James Collip, y John J.R. Macleod los que descubrieron, en aquél desafiante verano de 1921, cómo aislar la hormona de la insulina. 

Estudios posteriores parecen haber confirmado que fue realmente un profesor de la Facultad de Medicina de Bucarest (Rumanía), Nicolae Paulescu, en el mismo año, el primer precursor en aislar la hormona antidiabética liberada del páncreas.

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Islotes de esperanza

Ya desde finales del siglo XIX los científicos habían conseguido establecer la relación entre el páncreas y la patología de la diabetes, e incluso se sospechaba que la enfermedad era causa de la falta de una hormona que se producía en los “islotes de Langerhans” en el páncreas. 

En 1869 un médico alemán llamado Paul Langerhans descubrió la existencia de masas de tejido (posteriormente conocidas como islotes de Langerhans) en el páncreas. Más tarde se descubrió que estos islotes, de los que hay cerca de un millón en cada páncreas, vierten insulina en los capilares circundantes.

Aquí es donde comienza el trabajo de Banting, intentando aislar esta hormona, llamada posteriormente insulina. Dicha palabra procede del latín “insula” por los mencionados islotes donde se generaba.

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F. Banting, da el primer paso

Pocas semanas después, en agosto de 1921 Banting y su equipo consiguieron administrar, por primera vez con éxito, la hormona en perros diabéticos, anotando cómo descendían los niveles de azúcar en sangre y remitían los síntomas de tal enfermedad. El primer paso estaba dado.

Finalmente, y tras varios experimentos donde se testó la pureza de la insulina, se procedió a realizar la primera prueba en humanos.

Un muchacho de 14 años, Leonard Thompson, vecino de Banting y cuya diabetes estaba a punto de costarle la vida, se encontraba en el hospital. Leonard pesaba menos de 32 kg. Se mantenía con una dieta de menos de 450 calorías al día. Se le estaba empezando a caer el pelo, tenía el estómago hinchado, poca fuerza y, pálido y moribundo, permanecía en el hospital general. Padecía diabetes, una enfermedad debilitante para la que no había cura. 

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El muchacho se convirtió en la primera persona que recibió una inyección de insulina con éxito, hecho que tuvo lugar entre las fechas de septiembre y octubre de 1922. La satisfactoria noticia ocupó decenas de portadas de periódicos de todo el mundo. La esperanza había llegado.

En 1923 Frederick Grant Banting recibió el Premio Nobel de Medicina por este descubrimiento. Si fue el primero en realizarlo o no, puede ser todavía un hecho debatible, pero lo que nadie duda es que su aportación médica marcó un antes y un después en la vida de miles de personas en ese momento viven con esta enfermedad. Así como de las millones de personas que aún estaban por nacer y por debutar en la diabetes. Gracias Frederick.

Murió el 21 de febrero de 1941

Por: Miguel Gómez del Campo

Referencias

Editorial NP (2020). “Frederick G. Banting, biographical”. The Nobel Prize.EE.UU. Recuperado el 16 de junio de 2020 de https://www.nobelprize.org/prizes/medicine/1923/banting/biographical/

Ameigeiras, E. (2020). “Islote de Langerhans”. Access medicina.EE.UU. Recuperado el 16 de junio de 2020 de https://accessmedicina.mhmedical.com/content.aspx?bookid=1858&sectionid=134369990

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