México orillado a reinventarse nutricionalmente

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México vive la pandemia de coronavirus en medio de otras pandemias: diabetes, obesidad, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. En México, 96 millones de personas padecen sobrepeso, 8.6 millones diabetes y 15. 2 millones, hipertensión.

 

Somos un país especialmente vulnerable al coronavirus, y la causa principal es la alimentación. La seguridad alimentaria es ridícula globalmente. ¿Sabías que un tercio de los alimentos producidos para consumo humano son desperdiciados?

No se encuentra un balance entre la obesidad y la desnutrición, y no es meramente culpa de las personas. Muchos factores juegan un papel importante para la alimentación de un país. Influyen los últimos 40 años de alimentación, la disponibilidad alimentaria, términos económicos y términos de cercanía. Y si hablamos de México, desgraciadamente no es un país al que le importe mucho el pueblo a sus gobernantes. Salvaguardar intereses individuales va por encima de la integridad, seguridad y salud de la gente.

Polémica por etiquetados frontales

La Comisión de la Cámara de Diputados aprobó el dictamen que discutirá la Cámara de que el etiquetado de advertencia deberá hacerse de forma separada e independiente a la declaración de ingredientes e información nutricional del producto.

Esto generó polémica y descontento entre los empresarios y exportadores, pues los valores nutricionales de muchos productos están por los suelos. Esto es para pensar: ¿realmente qué están vendiendo y por qué les perjudica que sepamos?

La Alianza por la Salud Alimentaria acusó al Consejo Mexicano de la Industria de Productos de Consumo (ConMéxico) de utilizar argumentos falsos en sus críticas sobre el proceso.

El Consejo argumenta que no se ha llevado a cabo en ningún otro país la propuesta de cambiar el etiquetado frontal, aunque ya se ha aplicado en Chile, Perú y próximamente estará en operación en Uruguay.

El ConMexico sostiene que el etiquetado es confuso. Argumenta que no permite comparar productos, elimina el derecho a conocer la información precisa, no describe al producto y no tiene información sobre su tamaño.

Por otra parte, los defensores de la propuesta señalan que la intención del etiquetado no es describir ningún producto. Se busca informar al consumidor de manera clara y rápida sobre azucares, grasas saturadas, sodio y calorías.

Los argumentos ridículos sobran, como acusaciones de políticas socialistas, conspiraciones en contra de marcas específicas, activismo radical o imposibilidad de cubrir estos gastos. Sea lo que sea que inventen, el mexicano promedio es ignorante, y, por consecuencia, crédulo, desatando una opinión pública muy precaria, amarillismo, confusión, etcétera.

Este desacuerdo deja qué pensar, pues exhibe la indiferencia de quien sacrifica el bienestar de las personas por llenar sus bolsillos. Mentirles a millones de personas, aunque eventualmente mueran por codicia. Qué sucio, ¿no? Pero nada nuevo ni del otro mundo.

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Sobrecarga de comida chatarra en México

Hugo López Gatell explica cómo es equivocado responsabilizar a un individuo de cómo se alimenta. La causa “raíz” son los alimentos que se encuentran disponibles, lo que los expertos llaman el entorno alimentario. Pero ¿qué pasa si en vez de en un entorno alimentario vives en un desierto alimentario, como el 55 por ciento de la población de México? “En México tenemos una monstruosa y monumental sobreoferta de alimentos industrializados de muy bajo valor nutricional y altísimo poder calórico en forma de bebidas o en forma de productos sólidos”, añadió López Gatell.

La mitad de las muertes anuales en el país, unas 300 000, según el promedio de la última década, están relacionadas con una mala alimentación. “Si comparamos a México con países de América Latina, encontramos que México es el principal consumidor de productos ultra procesados. Esto quizá tenga que ver con la cercanía cultural, física y geográfica que tenemos con Estados Unidos,” explica la nutrióloga Ana Larrañaga, directora de la organización Salud Crítica.

En México llegan con mayor fuerza los impactos publicitarios y las corrientes de vida cotidiana de Estados Unidos. Esto afecta la manera en que consumimos alientos.

Esta sobreoferta de comida chatarra es consecuencia de políticas de apertura y desregulación típicas del neoliberalismo, y acentuadamente, por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

Por consecuencia, la importación de fructuosa desde Estados Unidos aumentó 500 por ciento, y el consumo de cereales azucarados se triplicó. El mercado mexicano fue inundado de aceite de soya y jarabe de maíz de alta fructuosa, según el experto en políticas alimentarias Braulio Torres Terán.

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Decisión y conocimiento

Está claro que algo está mal en el comportamiento de consumo. Ingerimos marcas extranjeras más caras y dañinas antes que un producto local. Como sociedad, tenemos una idea errónea de vanguardia y modernidad. Edificios más grandes, plazas más grandes, productos de moda en plástico. ¿A qué precio? Al del cambio climático que perjudica a todos, enfermedades y muerte.

El planeta se ha calentado rápidamente, pues no está diseñado para ser sobreexplotado conforme a los caprichos del hombre. Las necesidades se pueden satisfacer sin ningún problema, pero no hay conciencia sobre el daño que le hacemos al mundo y a nosotros mismos.

La verdadera vanguardia y modernidad es el autosustento. Sin embargo, hoy en día es un acto revolucionario. La mejor inversión para una sociedad más autónoma y fuerte comienza en el campo. En incentivar con políticas públicas que impulsen el desarrollo autosustentable y calidad de vida para el campo.

El cambio no lo va a hacer ningún gobierno, el cambio lo haces tú. Una disponibilidad alimentaria de calidad la podemos alcanzar con coordinación, empatía y disciplina. De la misma manera que aprendemos, también es importante a veces desaprender.

Desaprender racismo gastronómico: ¿por qué pagamos más por arroz en sushi que por una tlayuda? Desaprender las necesidades inventadas del consumismo: realmente nada es demasiado indispensable, y menos los productos ultraprocesados. Y aprender a descubrir posibilidades de autosustento, pues si tienes un pedazo de tierra, tienes todo.

Por Arturo Fragozo │

Referencias

Mayorga, J. (2020). “La lección del COVID-19 a México es que debe frenar la chatarra ya, dicen especialistas en salud”. Asociación de Consumidores Orgánicos. Recuperado el 9 de julio de 2020 de https://consumidoresorganicos.org/2020/04/29/la-leccion-del-covid-19-a-mexico-es-que-debe-frenar-la-chatarra-ya-dicen-especialistas-en-salud/

EFE (2019). “Polémica en México por etiquetados frontales de advertencia en alimentos”. Diario Libre. Recuperado el 9 de julio de 2020 de https://www.diariolibre.com/actualidad/internacional/polemica-en-mexico-por-etiquetados-frontales-de-advertencia-en-alimentos-DA14417545

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