¿Existe la diabetes tipo 3? ¿De dónde salió esta idea?

La idea de la diabetes tipo 3 tiene diferentes significados, pero ¿describe algo real? ¿Qué es este diagnóstico y cómo se aplica en la vida diaria?

Sobre la diabetes tipo 3

Sabemos que la enfermedad de la diabetes viene en dos variedades distintas, una congénita (tipo 1) y una adquirida (tipo 2), que tienen diferentes orígenes, tratamientos y efectos en la persona que las padece. Estudiadas y conocidas, ambas variantes están bien establecidas en la enciclopedia médica, pero los estudios y nuestro conocimiento sobre dicha enfermedad crece cada día, lo que nos lleva a la probable existencia, según algunos expertos, de un tipo 3. ¿Es esto real?

El término diabetes tipo 3 no es nuevo, y en realidad es un nombre utilizado para ilustrar una gran cantidad de retos y situaciones hipotéticas respecto a la enfermedad de la diabetes y los efectos secundarios que tiene en el paciente y su entorno.

Por ejemplo, durante el congreso anual de la Sociedad Española de Diabetes en 2013, la doctora Suzanne de la Monte, investigadora del Hospital Rhode Island, calificó al Alzheimer como “una nueva forma de diabetes”, ya que, en sus palabras: “la diabetes tipo 2 y el Alzheimer comparten mecanismos de enfermar y, por tanto, el Alzheimer podría ser considerado como una forma de enfermedad neuroendócrina más compleja, a la que nosotros proponemos llamar diabetes tipo 3”. El razonamiento es que la deficiencia de insulina y la menor sensibilidad a esta hormona producen alteraciones en el cerebro muy similares al Alzheimer.

Por otro lado, la idea de la diabetes tipo 3 también puede hacer referencia no a una enfermedad tangible, sino a los efectos que este padecimiento tiene en la familia, amigos y seres queridos del paciente con un diagnóstico certero.

Según el sitio FundaciónDiabetes.org, la tipo 3 refleja problemas emocionales que pueden afectar a una persona a cargo del paciente diabético, y los síntomas que la definen son:

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  • Presión por la responsabilidad: la persona se ve empujada a participar activamente en el cuidado de la diabetes fisiológica. El grado de compromiso que adquiera determinará la intensidad de este síntoma.
  • Sufrir sin derecho a queja: aparentemente no puede lamentarse por su situación ya que, al ir asociada a la diabetes de otra persona, esta siempre cree tener preferencia en el lamento.
  • Sentimiento de impotencia: con cierta frecuencia sufren por no poder ayudar a modificar ciertos comportamientos nocivos que presenta quien padece diabetes: “déjame que ya sé lo que tengo que hacer” o “no me agobies”.

Dichas situaciones pueden resultar en repercusiones emocionales, psicológicas y sociales que a veces no pueden ser superadas por las personas mismas, y la intervención de un especialista se hace necesaria para sobrellevarlo de manera sana.

Sea una situación o la otra, si bien es cierto que la diabetes tipo 3 no es “una nueva diabetes”, sí habla de las consecuencias que puede tener en áreas que no considerábamos antes, y nos pueden dar un mejor punto de apoyo para comprenderlas en su totalidad.

Quizá por ahora el diagnóstico del tipo 3 no exista, pero hay que tener en cuenta que, para nuestro bienestar, todas las facetas de la persona, desde la psicológica, la cognitiva, hasta la social, pueden ser afectadas por la diabetes. Cuidarnos es una responsabilidad suprema.

 

Por Sergio A. Martínez│

 

 

Referencias

Islas, L. (20 de agosto del 2020). “¿Cuál es la Diabetes Tipo 3? Causas y síntomas”. Guanajuato. México: Unión. Recuperado en agosto del 2020 de https://www.unionguanajuato.mx/articulo/salud/cual-es-la-diabetes-tipo-3-causas-y-sintomas

Lorente Armendáriz, I. (2020). “La diabetes tipo 3”. España: Fundación Diabetes. Recuperado en agosto del 2020 de https://www.fundaciondiabetes.org/infantil/246/la-diabetes-tipo-3

 

 

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